
El vacío que habitaba en su interior consumía los sentimientos que albergaba su corazón. Como un desolador agujero negro reclamaba toda felicidad y tristeza como suyas, y dejaba al alma sola y desamparada. Seguir no era una opción. Rendirse hubiera sido tan placentero... Ellos son los que vencerán, los que toman la maldad como su arma en nuestro viaje terrenal. ¿Por qué no unirse a ellos? ¿Por qué no enterrar todo el pasado y cambiar de existencia para siempre? Cuando el dolor supera a toda moral, elegir se torna mucho más sencillo y coherente...
Dio un paso al frente. Sus enemigos, a los que había perseguido, a los que había acercado peligrosamente a la exterminación, le aguardaban con sumo regocijo.
"¿No lo dije? Ella se acabaría uniendo a nosotros"
El triunfo se transformó en sonoras carcajadas que se elevaban hasta la bóveda del edificio, pero la escalofriante sinfonía no fue suficiente para acobardar a la joven, cuya mirada se perdía en un horizonte invisible, más allá de aquellos seres, más allá de sus recuerdos. En un lugar donde presente, pasado y futuro eran inexistentes. La nada. Se perdía en ella, se ofrecía a su suave inconsciencia de su propio ser, de tal forma que cada pisada hacia aquel destino era un paso hacia el destierro de su amor. El amor. Esa conmoción interior que desquebraja tu cordura y cuya fuerza supera a la mayor catástrofe natural vista por la naturaleza. El amor. Esa embriagadora sensación de dar y recibir, de egoísmo bondadoso, de vivir armonioso, con todo lo hermoso. El amor, ese veneno, que una vez tomado, está destinado a permanecer con nosotros hasta que fallezcamos.
Sí, el amor. Eso que deseaba no volver a sentir jamás.
Bastaron 7 segundos para tomar su decisión. Bastaron 6 segundos para que el Mal creyera en su victoria sobre otro ser indefenso. Bastaron 5 segundos para que desparecer se tornara la mejor opción posible. Bastaron 4 segundos para que los entes malévolos abrieran sus brazos para acogerla en ellos. Bastaron 3 segundos para que resonara en el suelo de la sala una loca carrera. 2 segundos fueron suficientes para que se lanzara a abrazarla. Y un único segundo restante, abrió los ojos de su alma, y la despertó de su prematura muerte. Pues, la rendición, no estaba hecha para ella. No mientras los tuviera a ellos.
La joven que la abrazaba, su familia, las personas que la habían acompañado en momentos tristes y felices, los compañeros que aguardan su turno de aparición en el lado izquierdo del pecho, sus tutores, todas aquellas personas de las que había aprendido algo, su Guía en el camino arduo y hermoso de la Vida.
Todos ellos constituían esa razón que buscaba en las sombras. La mano amiga que necesitaba para no abatirse y ceder. Porque mientras el recuerdo de uno de ellos siguiera en su interior, su corazón seguiría latiendo.
- Es la mejor música que he escuchado jamás. Si la pierdo, será como olvidar la belleza del Amanecer para siempre. No lo olvides, porque aunque no me veas, yo siempre estaré a tu lado. Pues nuestra relación puede ser frágil como una taza de porcelana, pero es valiosa como el mayor de los tesoros del mundo.
Y las dos jóvenes se miraron, sus ojos anegados en lágrimas. Los espectadores enjugaron los suyos, conmovidos.
Una vez más, la puerta del Infierno se cerró. Para permanecer así para todos ellos, por siempre, jamás.
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Dedicado con todo mi cariño a cada uno de los habitantes de este mundo que me ha hecho sentir feliz.
lunes, 12 de octubre de 2009
Light of a New Day~
Publicado por Eirlys Atwater en 8:52
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